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Agua micelar desmaquillante | D'Alchémy

Agua micelar desmaquillante | D'Alchémy

5/5

34,95

100 ml

Ejerce doble limpieza
Calma y suaviza la piel
Previene los signos de edad
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Haz una doble limpieza sobre tu piel con un solo producto: el agua micelar que es capaz de arrastrar maquillaje, grasa y suciedad en un chasquido.

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Descripción Agua micelar desmaquillante | D’Alchémy

Hoy te has venido arriba.

Has dicho: «¿Por qué tengo que maquillarme al estilo natural? ¿Por qué tengo que pasar desapercibida?

Me apetece potenciar – todavía más- mi belleza.»

Y te has maquillado los ojos y los labios como hacía años que no. Y qué bien te han quedado.

Ahora, lo que no te ha quedado igual de bien ha sido la cara al desmaquillarte. Menudo panorama… un mapa tenía menos líneas.

Por no hablar de la mezcla cromática, digna de Picasso y más difícil de retirar que los protectores del tarro de mermelada.

Claro que emociones fuertes no te han faltado. Pero si prefieres dejar la adrenalina para el momento del delineado del ojo y desmaquillarte todo lo rápido que puedas para caer rendida a tu almohada, el agua micelar de D’Alchémy es lo que necesitas en tu vida.

Aunque no lo supieras hasta este momento.

Lo que más nos gusta

  • Parte de una buena base: más o menos, lo mismo que te ocurre a ti cuando te maquillas. Que tiene lo que hay que tener para conseguir un resultado «de olé». O lo que es lo mismo: que tiene algo que le hace especial. Y, en su caso, ese algo se llama hidrolato: un jugo de flores que se obtiene mediante la destilación de las plantas. De por sí ya es un ingrediente increíble, pero si te contamos que se usa como sustituto al agua, ¿cómo te quedas? Ya te lo decimos nosotros: con una piel divina. Porque esto quiere decir que no solo limpia, sino que también hidrata y suma las propiedades de la planta cuyo hidrolato se ha usado como base de la composición.
  • Te toca la fibra: porque cuando un producto va más allá de su simple función, se vuelve emocionante. Te cambia la piel y te enriquece el alma (por muy romántico que pueda sonar). Y eso es exactamente lo que sucede con esta agua micelar: sus ingredientes hacen que sea respetuoso con tu piel, con el entorno y con el resto de seres vivos del universo. Así que sí, te confirmamos lo que estás pensando: es totalmente apto para personas veganas.
  •  El tiempo no pasa para ella: cuando hablamos de ralentizar el envejecimiento, también podemos aplicarlo a las composiciones de D’Alchémy. Y es que cada producto está pensado para ser perfecto desde dentro hacia fuera, en su totalidad. Por eso, cada formulación, incluyendo la del agua micelar, está protegida por las increíbles propiedades del vidrio biofotónico. Gracias a ellas, la luz no penetra en el interior y conserva su temperatura interna sin verse así afectada ninguno de los beneficios del producto.

Lo que nos enamora

  • Que no excluye a nadie. Eso nos fascina, porque está diseñada para ser efectiva en cualquier tipo de piel madura, incluidas todas aquellas que son tan sensibles que se irritan y enrojecen hasta con mirarlas. Y eso es porque tiene la capacidad de limpiar el cutis sin resecarlo ni causar irritación en él. Lo hace con suavidad, aportando calma y sin necesidad de usar agua. Retirando la suciedad y el maquillaje sin generar fricción, cubriéndolo con un efecto antiséptico y proporcionándole todo lo necesario para luchar contra los signos de edad. Sí, es un agua micelar, pero no es solo un agua micelar.
  • Textura acuosa, ligera y refrescante. Gracias a la ausencia de jabón y perfume, es totalmente apta para aplicar en cualquier zona del rostro, ya que no escuece ni reseca (y sí, eso incluye los labios y los ojos). Es especial porque no funciona como cualquier otro limpiador, y eso hace que, incluso si tienes la piel grasa o te maquillas mucho, no necesites llevar a cabo una limpieza en dos pasos. La razón es muy sencilla: actúa por micelas (de ahí su nombre) que atraen a las partículas de suciedad o al sebo según su tipología. Así, con un solo producto, se limpia tanto el maquillaje y la polución como el exceso de grasa causado por la propia piel. Y, por supuesto, de forma rápida y sencilla.
  • Que su aroma, al igual que su textura, no sea pesado. Un ligero toque entre cítrico y floral que multiplica la sensación de limpieza y renovación mientras estás liberando a tu piel de toda la carga que ha ido acumulando progresivamente.

Dato curioso: mira si está concentrada en lograr la excelencia, que D’Alchemy numera todas las fórmulas de sus productos y las coloca bien visibles en los envases de cada uno de ellos. A medida que las van actualizando, las numeraciones se van modificando. ¿Se puede ser más perfeccionista?

Los culpables de su encanto

  • Hidrolato de Rosa de Damasco: es un gran antioxidante. Protege a la piel del deterioro provocado por los radicales libres, traducido en muchas ocasiones como envejecimiento cutáneo. Por eso es ideal para prevenir las arrugas así como la pérdida de firmeza. Proporciona nutrición, suavidad y fortalece los vasos sanguíneos, ayudando a reducir la irritación.
  • Aceite esencial de flor de rosa damascena: es regenerador, por lo que ayuda de forma activa a estimular la renovación de la piel. Además, tiene acción calmante, de modo que alivia eficazmente la irritación producida por las imperfecciones y es muy, muy nutritivo.
  • Extracto de manzana: cuando dicen que las manzanas son buenas para todo, no mienten. Poseen un alto contenido de alfa-hidroxiácidos que, traducido a nuestro idioma, significa que es un ingrediente con capacidad exfoliante (muy suave) que elimina las células muertas y reduce visiblemente las manchas, promoviendo la síntesis de colágeno y minimizando los signos de expresión, también conocidos como arrugas.
  • Extracto de durazno: posee una gran cantidad de antioxidantes y de betacaroteno, y ya sabes lo que eso significa. ¿No? Pues, en pocas palabras, una ralentización del envejecimiento de la piel. Contribuye de forma activa a reducir las imperfecciones, así como las manchas, y además es un gran estabilizador para las pieles secas.
  • Extracto de cebada: es un elemento conocido por sus propiedades detox. Se dedica a eliminar las toxinas que se alojan en la piel y provocan su envejecimiento, haciendo así que se ralentice su avance y reduciendo la inflamación y la presencia de imperfecciones. Además, es emoliente y antioxidante, por lo que crea una barrera protectora que evita que los agentes dañinos externos puedan penetrar de nuevo en ella.
  • Extracto de ginseng: es otro de los ingredientes número uno en la lucha antiedad, aunque no se le conozca demasiado. Los principios activos que contiene su raíz estimulan la producción de colágeno, incrementando la elasticidad de la piel y recuperando su firmeza a la vez que la protege de los radicales libres y la radiación solar.
  • Extracto de papaya: no solo vale para hacer zumos riquísimos. Resulta que a la piel también le sienta genial: es hidratante, suavizante, exfoliante y tiene capacidades regeneradoras. Su principal enzima, la papaína, contribuye a unificar el tono y proporciona una gran dosis de hidratación y suavidad.
  • Extracto de pomelo: participa de forma activa en el proceso de limpieza, y es que es un ingrediente que posee propiedades astringentes y exfoliantes. Esto significa que, además de promover la eliminación de células muertas, elimina los poros e incentiva la regeneración de la piel. Y, por si eso fuera poco, también regula la producción de grasa y controla la aparición de imperfecciones.
  • Extracto de trigo: un antioxidante más al saco. Gracias a esta propiedad, lucha de forma activa contra el envejecimiento de la piel, reduciendo las manchas y previniendo su aparición, a la vez que reafirma el cutis y restaura su flexibilidad.
  • Extracto de rosa francesa: es muy reparador. Su acción sobre la piel estimula su regeneración, activando el metabolismo celular y promoviendo la producción de colágeno. Gracias a él, la estructura cutánea se refuerza y da lugar a una tez suave y alisada.

¿Cómo usarla?

En un abrir y cerrar de ojos, prácticamente. Porque, como ya hemos comentado, es muy, muy sencilla de usar.

Pulveriza dos o tres veces sobre tu disco desmaquillante habitual (limpio, claro). Pásalo con cuidado por todo tu rostro y asegúrate bien de retirar toda la suciedad y/o maquillaje. Si para ello crees que es necesario volver a aplicar producto, hazlo, pero en ese caso te aconsejamos que antes limpies nuevamente el disco con agua y jabón para no volver a ensuciar tu piel con los residuos que has depositado en él.

Truco de la casa:

Limpia siempre, siempre, siempre, primero los ojos. La razón es muy sencilla: son los más sensibles y, si los dejas para los últimos, corres el riesgo de filtrar la suciedad ya retirada en ellos. Si no quieres hacerlo de forma muy brusca, puedes colocar el disco sobre la zona del contorno y posar las pestañas sobre él; con un bastoncillo de oídos humedecido en agua micelar vas peinando todas las pestañas y así eliminarás la suciedad con mayor precisión y menor agresión para tus párpados.

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