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Exfoliante facial microdermoabrasión | D'Alchemy

Exfoliante facial microdermoabrasión | D'Alchemy

5/5

31,95

50 ml

Facilita la apertura de poros
Elimina la suciedad profunda
Alisa y suaviza la piel
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Unidades 1 3 6 12
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Minimiza las imperfecciones y abre paso a la reducción de tus poros con este exfoliante facial que también contribuye a rejuvenecer tu piel madura.

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Descripción Exfoliante facial microdermoabrasión | D’Alchemy

Yo abriré tus poros

Yo quemaré tus pieles

Para no verte más…

Ya lo decía La Mosca, ¿o no era así?

Bueno, en cualquier caso, tenía razón.

Nadie tan claro como él para gritar a los cuatro vientos que, cuando algo no nos conviene, cuanto más lejos, mejor.

Y eso es algo que pensamos todos pero que no siempre sabemos aplicar.

Aunque a veces no sea por cuestión de voluntad. ¿O nos vas a decir tú que no acabarías con los poros obstruidos y la sequedad con gusto?

Ya, lo sabemos. Todos sentimos esa frustración alguna vez.

Pero tenemos una buena noticia para ti: en adelante, si no lo haces será porque tú decides no hacerlo, no porque la vida te lo impida.

Y es que, cuando tienes en tus manos este exfoliante facial con función microdermoabrasión de D’alchemy, tomar la decisión de no sanar tu piel es algo prácticamente imposible.

Lo que más nos gusta

  • Medicina estética parece: cosmética natural es. Su funcionalidad se inspira en un tratamiento que se realiza en centros estéticos especializados bajo la supervisión de un, o una, profesional. Obviamente, no es exactamente lo mismo, pero busca conseguir los mismos resultados. Solo hay una pequeña diferencia: aquí se hace con ingredientes naturales, en casa y cuando te dé la gana. Y, por si te surge la duda, la respuesta es no: no es menos seguro.
  • Directamente proporcional: así es la relación que hay entre su composición y la potencia de su aplicación. Tan natural como efectivo. De hecho, una parte alimenta a la otra. ¿Cómo? Pues basando toda su formulación en hidrosoles vegetales en lugar de agua. Eso significa que la base de la fórmula está creada con jugos de plantas y flores, extraídos por destilación, que conservan todas sus propiedades. Y, sobre ella, todo un ejército de ingredientes potencialmente beneficiosos que lograrán el objetivo sin hacerle ni un rasguño a tu piel.
  • Simplificando: los procesos estéticos a veces pueden resultar complejos de ejecutar. No siempre porque sean complicados en sí, sino porque requieren de un tiempo y unas condiciones que tú no siempre puedes cumplir. Por eso nos gustan tanto las versiones adaptadas para casa, como esta. Un simple tubito repleto de extractos de plantas y aceites esenciales en forma de crema que con un único paso lograrán eliminar las capas más superficiales de la piel. Así, en un abrir y cerrar de ojos, como quien no quiere la cosa. Y algo importante: sin dolor.

Lo que nos enamora

  • Consigue recuperar en una sola aplicación la juventud de las pieles maduras. Eso sí, hay que destacar que su fuerza no es apta para cualquier cutis: absténganse los que sufran acné o se inflamen con facilidad.
  • Ejecuta un arrastre inmediato que elimina las capas más superficiales de la piel, llevándose con ellas las pieles muertas y dejando el rostro limpio de imperfecciones. Además, facilita la apertura de los poros y consigue vaciar la suciedad que hay en ellos.
  • Textura cremosa suave, con un granulado muy fino que hace que la aplicación sea agradable y delicada. Se desliza sobre la piel con facilidad sin causar escozor y limpia cuidadosamente, dejando la superficie de la piel lisa y aterciopelada. Sin resecar ni desproteger la epidermis, hace todo lo contrario de lo que pueda parecer: la deja lista para facilitar la absorción del resto de nutrientes que se hallan en los productos de cuidado facial de tu rutina.
  • Aroma suave, delicado, elegante, en la línea de D’Alchemy. Muy marcado por las notas de las hierbas y con un punto cítrico que se entremezcla con el aire floral de sus aceites esenciales. Es todo un espectáculo.

Dato curioso: mira si está concentrada en lograr la excelencia, que D’Alchemy numera todas las fórmulas de sus productos y las coloca bien visibles en los envases de cada uno de ellos. A medida que las van actualizando, las numeraciones se van modificando. ¿Se puede ser más perfeccionista?

Los culpables de su encanto

  • Hidrosoles de hamamelis, limón, verbena y lavanda: es un combo súper potente. Posee propiedades antioxidantes, regeneradoras y antisépticas. Eso significa que protege estupendamente a la piel frente a los radicales libres, evita las infecciones y favorece la eliminación de células y pieles muertas. Pero eso no es lo único: también contribuyen a suavizar las manchas y unificar el tono, mientras limpian el cutis y lo dejan increíblemente suave.
  • Aceite esencial de clavo: suele utilizarse para masajear la piel, y es que tiene un efecto calor que aporta estimulación al torrente sanguíneo. Además, su principio activo es el eugenol, un antibacteriano natural que previene las infecciones y, a efectos prácticos, refuerza la barrera protectora de la epidermis.
  • Aceite esencial de semilla de uva: además de ser no comedogénico, es decir, no generar imperfecciones, no obstruye los poros ni engrasa el cutis y es antioxidante. Eso, como bien sabrás, se traduce en protección frente a la presencia de los radicales libres. Por otra parte, tiene acción regeneradora, por lo que estimula la producción de colágeno y consigue aumentar de forma natural la cantidad de elastina, siendo así un estupendo aliado contra las arrugas y las líneas de expresión.
  • Aceite esencial de sándalo: su acción no se queda en las capas más superficiales de la piel, ya que tiene una gran capacidad de penetración y hace que pueda actuar de forma más profunda. Es antiséptico y además contribuye a que la piel haga una correcta absorción de los nutrientes.
  • Aceite esencial de lavanda: es un antiinflamatorio natural buenísimo. Reduce la inflamación y la hinchazón, así como el enrojecimiento habitual en pieles sensibles. Además, tiene propiedades equilibrantes que ayudan a nivelar la producción de grasa y la humectación de la piel, así como tonificantes, que reducen la flacidez y recuperan la firmeza, o antibacterianas, que contribuyen a mantener los poros limpios y sin obstrucciones.
  • Aceite esencial de canela: es uno de los aceites más utilizados en lo que respecta al tratamiento de pieles maduras. Y tampoco es de extrañar, porque es muy efectivo combatiendo tanto el acné como las arrugas. Elimina sus marcas y previene su aparición, aportando firmeza al rostro.
  • Aceite esencial de romero: justamente, también es un ingrediente conocido por sus propiedades antienvejecimiento. Gracias a la elevada cantidad de antioxidantes que contiene, ofrece protección a la piel, evitando el deterioro provocado por los radicales libres, le devuelve la elasticidad y la deja fresca y brillante, a la vez que la hidrata en profundidad y la relaja de forma instantánea.
  • Aceite esencial de rosa de Damasco: es regenerador, por lo que ayuda de forma activa a la renovación de la piel. Tiene acción calmante, de modo que alivia eficazmente las irritaciones y, además, es muy nutritivo.
  • Extracto de rosa francesa: es muy reparador. Su acción sobre la piel estimula su regeneración, activando el metabolismo celular y promoviendo la producción de colágeno. Gracias a él, la estructura cutánea se refuerza y da lugar a una tez suave y alisada.
  • Extracto de pomelo: participa de forma activa en el proceso de limpieza, y es que es un ingrediente que posee propiedades astringentes y exfoliantes. Esto significa que, además de promover la eliminación de células muertas, elimina los poros e incentiva la regeneración de la piel. Y, por si eso no fuera poco, también regula la producción de grasa y controla la aparición de imperfecciones.
  • Extracto de granada: gracias a su presencia en esta combinación, la piel se muestra súper agradecida después de utilizarlo. ¿Por qué? Pues porque tiene capacidad oxigenante y eso ayuda a fomentar una mejor absorción de los nutrientes y una mayor hidratación, que se traduce en un cutis suave y de aspecto saludable.
  • Extracto de papaya: no solo vale para hacer zumos riquísimos. Resulta que a la piel también le sienta genial: es hidratante, suavizante, exfoliante y tiene capacidades regeneradoras. Su principal enzima, la papaína, contribuye a unificar el tono y proporciona una gran dosis de hidratación y suavidad.
  • Extracto de manzana: cuando dicen que las manzanas son buenas para todo, no mienten. Poseen un alto contenido de alfa-hidroxiácidos que, traducido a nuestro idioma, significa que es un ingrediente con capacidad exfoliante (muy suave) que elimina las células muertas y reduce visiblemente las manchas, promoviendo la síntesis de colágeno y minimizando los signos de expresión, también conocidos como arrugas.
  • Extracto de durazno: posee una gran cantidad de antioxidantes y de betacaroteno, y ya sabes lo que eso significa. ¿No? Pues, en pocas palabras, una ralentización del envejecimiento de la piel. Contribuye de forma activa a reducir las imperfecciones, así como las manchas y, además, es un gran estabilizador para las pieles secas.
  • Extracto de ginseng: es otro de los ingredientes número uno en la lucha antiedad. Los principios activos que contiene su raíz estimulan la producción de colágeno, incrementando la elasticidad de la piel y recuperando su firmeza a la vez que la protege de los radicales libres y la radiación solar.
  • Extracto de cebada: es el elemento detox de este combinado. Se dedica a eliminar las toxinas que se alojan en la piel y provocan su envejecimiento, haciendo así que se ralentice su avance y reduciendo la inflamación y la presencia de imperfecciones. Además, es emoliente y antioxidante, por lo que crea una barrera protectora que evita que los agentes dañinos externos puedan penetrar de nuevo en ella.
  • Extracto de trigo: un antioxidante más al saco. Gracias a esta propiedad, lucha de forma activa contra el envejecimiento de la piel, reduciendo las manchas y previniendo su aparición, a la vez que reafirma el cutis y restaura su flexibilidad.

¿Cómo usarlo?

Puede que sea fascinante, pero su aplicación no deja de ser como la de cualquier otro exfoliante.

Es decir: toma una cantidad equivalente a la de una avellana sin cáscara, por ejemplo. Frótala un poco sobre las manos y después empieza a repartirla sobre el rostro de manera uniforme. Mantén el movimiento durante varios minutos y no dejes de hacerlo bajo ningún concepto. No es que se te vaya a caer la piel a trozos si dejas el producto fijo sobre ella, pero una de los factores determinantes para que un exfoliante sea efectivo es que se aplique mediante masajes. Ese roce es el que arrastra las células muertas y empuja al cutis a expulsar las toxinas.

Es importante, también, que lo hagas sobre la piel húmeda (y limpia, a poder ser), para favorecer una aplicación más sencilla, fluida y agradable. Después, tan solo será cuestión de retirarlo bien con agua tibia (o fría) y listos.

Y así cada semana, hasta dos veces (seguidas no, claro).

Truco de la casa:

Cuando hacemos referencia a los masajes solemos ponernos bastante pesados porque son un movimiento muy sencillo pero que ayuda mucho:

  • Hacerlo de forma constante y presionando un poco con las yemas de los dedos
  • Hacerlo en sentido ascendente, desde la barbilla hasta la frente

Servirá para activar la regeneración celular y contribuir a lograr una piel más firme, rejuvenecida y con menor tendencia a la caída.

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