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Crema nutritiva para piel seca | D'Alchemy

Crema nutritiva para piel seca | D'Alchemy

5/5

43,95

50 ml

Restaura el equilibrio hídrico
Reduce las líneas finas
Incrementa la firmeza
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Unidades 1 3 6 12
Precio/unidad 43,95 42,19 40,87 39,56

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Menos deshidratación y más equilibrio; menos presencia de arrugas y más tersura; infinita suavidad con esta crema facial para tu piel madura.

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Descripción Crema nutritiva para piel seca | D’Alchemy

Hay sumas que no fallan.

Por ejemplo: tener la piel seca y hacerte mayor.

Es un auténtico fastidio, pero te ocurre.

No tienes suficiente con sufrir la sequedad durante toda tu vida, que encima se le tienen que añadir los signos de la edad.

Y, con su aparición, se acentúan los signos de la sequedad. Y así sucesivamente.

Se van retroalimentando con tal de que tú no estés aburrida y no dejes de sentirte nunca como si vivieras en un castillo de naipes.

Aunque, para qué nos vamos a engañar, llega un momento en que la misma desesperación hace que te conviertas en pitonisa.

Y adivines, sin ningún tipo de duda, qué será lo que vendrá después.

No obstante… por muy experta que seas en el tema, hay algo que no habías previsto: los efectos de esta crema nutritiva para piel seca de D’Alchemy.

«Y ¿qué me vas a decir? ¿Que me va a aminorar la sequedad? ¿Que voy a tener la piel suave por fin? ¿Que va a reducir las arrugas?»

Pues sí. Y eso solo es su carta de presentación.

Lo que más nos gusta

  • No es una creación divina: pero lo podría ser perfectamente. Porque está formulada con ingredientes naturales activos de alta calidad y gran pureza. Desde los aceites esenciales de origen vegetal hasta los extractos de plantas, realizan una aportación de vitaminas, antioxidantes y ácidos grasos omega 3 y 6 que realzan la belleza natural de la piel y retrasan su envejecimiento.
  • Más allá de la hidratación: aunque todos seamos agua, my friend, hay quienes necesitan algo más. Como, por ejemplo, hidrolatos (también conocidos como hidrosoles). Y, si estás pensando que nos referimos a la formulación de esta crema, estás en lo correcto: a diferencia de lo que suele ocurrir comúnmente, está hecha a base de  jugo de flores y plantas. ¿El beneficio respecto al agua? Lo notarás en tu piel, pero ya te avanzamos que va marcado por la conservación de las propiedades de dichas plantas.
  • A oscuras: sin ver la luz, literalmente. Y eso, aunque no te lo parezca, es bueno. Porque significa que el producto va protegido por un cristal biofotónico que bloquea la entrada de cualquier tipo de radiación. Eso se traduce en una conservación de la crema a la temperatura idónea para mantenerse perfecta durante más tiempo y sin ningún tipo de alteración provocada por factores externos.

Lo que nos enamora

  • Focaliza toda su acción en un tipo de piel determinado: madura, sensible, crónicamente seca o muy seca y/o deshidratada. Menudo panorama, ¿verdad? Pues ella tiene la capacidad de girar las tornas y convertirla en una piel tersa, firme, con mayor elasticidad y de aspecto radiante. Y eso ¿por qué? Pues porque la hidrata en profundidad y de forma duradera, rellena las líneas finas y reduce la aparición de las arrugas más profundas, restaura su equilibrio hídrico y reconstruye su estructura, estimulando la regeneración y dando lugar a una tez más elástica y sedosa.
  • Textura densa, muy rica y de gran consistencia. Muy suave y tan fácil de trabajar como rápida de absorber. No apelmaza la piel, más bien todo lo contrario: actúa como una red de agua que se adapta a sus necesidades y la protege de la pérdida de hidratación que suele sufrir a lo largo del día. Gracias a los aceites, los extractos y los hidrosoles, constituye una emulsión nutritiva que trata las afecciones cutáneas derivadas del cambio hormonal y deja la piel más suave y flexible.
  • Aroma muy peculiar, con tendencia dulce pero una clara presencia de la flor de neroli que lo hace único.

Dato curioso: mira si está concentrada en lograr la excelencia, que D’Alchemy numera todas las fórmulas de sus productos y las coloca bien visibles en los envases de cada uno de ellos. A medida que las van actualizando, las numeraciones se van modificando. ¿Se puede ser más perfeccionista?

Los culpables de su encanto

  • Hidrosoles de rosa de Damasco y neroli: antioxidantes vengan a ti. Gracias a esa maravillosa propiedad, protegen la piel frente al deterioro provocado por los radicales libres y su consecuente pérdida de colágeno y elasticidad. Alivian la inflamación y reducen las rojeces propias de un cutis sensible, además de nutrir y suavizar, evitando la aparición de arrugas y la flacidez.
  • Aceites de uva, argán y linaza: su paso por tu piel acaba dejándola suave, firme y elástica. La razón es muy sencilla: aportan hidratación y suavizan, contribuyendo a la restauración de la barrera hidrolipídica (es decir, la que actúa como barrera protectora) y reduciendo visiblemente tanto la profundidad como la apariencia de las arrugas. Además, promueven la regeneración celular, lo cual da lugar a un incremento de la producción de colágeno y elastina de forma natural.
  • Aceite esencial de rosa de damasco: es, básicamente, un antioxidante natural. Hidrata la piel, dejando en ella un tacto suave, y previene la aparición de las arrugas además de regenerarla y nutrirla, contribuyendo a mantener la elasticidad necesaria para evitar la pérdida de firmeza.
  • Aceite esencial de clavo: suele utilizarse para masajear la piel, y es que tiene un efecto calor que aporta estimulación al torrente sanguíneo. Además, su principio activo es el eugenol, un antibacteriano natural que previene las infecciones y, a efectos prácticos, refuerza la barrera protectora de la epidermis.
  • Extracto de espino amarillo: aporta mucha hidratación y le devuelve la elasticidad a la piel, tonificándola y recuperando su buen estado de salud. Además, tiene propiedades antioxidantes, lo cual ofrece una gran protección frente a los radicales libres (incluyendo la radiación solar) y lo convierte en un ingrediente estupendo para prevenir las manchas o la rosácea.
  • Extracto de cola de caballo: no vale solo para las infusiones. Como podrás comprobar, su uso tópico también puede ser maravilloso, puesto que tiene propiedades astringentes y es equilibrante. Eso significa que ayuda a regular los niveles de hidratación y restaurar su firmeza. Gracias a su intervención, se incrementa la elasticidad de la piel y esta adquiere un aspecto fresco y saludable.
  • Extracto de sabio común: es un ingrediente con propiedades antioxidantes, antibacterianas y antiinflamatorias. Eso hace que le proporcione una gran protección a la piel frente a los radicales libres y, en consecuencia, frente a la sequedad. Además, evita las inflamaciones y previene la aparición de patologías cutáneas.
  • Extracto de romero: es cicatrizante, astrigente, antiinflamatorio y descongestivo. ¿En qué se traduce todo esto? Pues en una mejora de la circulación sanguínea, que promueve la producción de colágeno y evita la tirantez. Relaja la piel y le aporta calma, reactivando el metabolismo celular y facilitando su oxigenación.
  • Extracto de Pennywort: es estimulante, concretamente de la síntesis de colágeno, y eso lleva a incrementar la elasticidad de la piel y mejorar su textura y densidad. Gracias a ello. contribuye a reducir las arrugas y a alcanzar mejores niveles de hidratación en el cutis.
  • Manteca de karité y cereas: es hidratante y nutritiva como la que más. Le da una textura y un tacto increíbles a la crema y proporciona una reparación de la estructura cutánea. Además de sus propiedades ya conocidas, también es emoliente, es decir, que ablanda la superficie de la piel y minimiza su dureza y aspereza, suavizándola y dejándola protegida. Esto hace que prevenga la aparición de arrugas, así como el deterioro de las células cutáneas, consiguiendo que se mantengan activas y jóvenes durante más tiempo.

¿Cómo usarla?

Como si fuera un tratamiento (en el fondo, lo es).

Tan solo es cuestión de aplicarla sobre la piel del rostro, el cuello y el escote limpia y seca. Lo ideal es hacerlo dando suaves masajes con las yemas de los dedos y repetirlo mañana y noche. En el caso de tener una piel extremadamente seca, puedes incluso subir la frecuencia de aplicación y ponértela más veces al día o bien hacer varias capas en el momento de ponértela. Si hicieras esto último, simplemente deberías coger pequeñas cantidades de crema y colocarlas en dos o tres repeticiones, dejando unos minutos de descanso entre una y otra para darle tiempo al cutis de absorberla.

Truco de la casa:

Cuando decimos lo de aplicar las cremas haciendo un masaje no es cosa de un capricho. Es un acto que estimula la circulación sanguínea y favorece que la piel active un proceso de regeneración natural. Con lo cual, no solo absorbe el producto que le estás dando, sino que, además, está produciendo elementos beneficiosos por sí misma.

Otro hábito interesante es el de frotar la crema ligeramente entre los dedos antes de aplicarla sobre la piel del rostro, cuello y escote. De esta manera, lo que consigues es elevar su temperatura y asemejarla a la de tu cuerpo, facilitando así la absorción de los nutrientes.

 

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