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Las maravillas del Curly Girl Method (CGM) o la mágica transformación de tus rizos

Las maravillas del Curly Girl Method (CGM) o la mágica transformación de tus rizos

Las maravillas del Curly Girl Method (CGM) o la mágica transformación de tus rizos

Donde se ponga la sensualidad de un cabello curly que se quiten todas las planchas del mundo. Es hora de sacar la garra que tiene tu leona.

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Índice del artículo

No me llames melena, llámame Curly

Bienvenida seas a este lugar, querida amiga de cabello rizado.

A ti, que has decidido amar a tu pelo sobre todas las cosas y hasta tus amigos ya te apodan Curly, es a quien quiero lanzar este mensaje de esperanza: el mundo ahora es de las melenas con rizos.

Sí, y lo digo muy en serio. ¿Cuánto tiempo nos habremos pasado escuchando, viendo y leyendo que el cabello debe ser liso? ¿Cuántas veces te habrás enfadado con la plancha o te habrás desesperado usando productos alisantes que no te alisan ni las puntas? ¡O peor! Los tratamientos que destrozan la estructura de tu cabello. Por favor, dime que no has recurrido en un acto de valentía a ellos.

Dime que no.

Que la valentía está justamente en lo contrario: amarte tal como viniste al mundo. Bueno, también puedes hacerlo vestida, pero vaya, que ahí está el quid de la cuestión. Por eso, querida compañera, celebro que te hayas envalentonado de verdad y hayas tomado la sabia e irrevocable decisión de darle a tu pelo rizado lo que tanto se merece.

Es la hora de conocer a fondo y empezar a practicar, right now, el Curly Girl Method.

I’m a Curly girl in a smoothie world…

Parémonos un momento ante este factor: qué bien suena «Curly». Tiene hasta un punto sensual en la palabra. Te apetece que te llamen así. Con un nombre como ese, ¿quién no iba a querer pasarse al lado ondeante?

Y lo de ondeante no lo digo solo en el sentido del movimiento que tiene el cabello. Para nada. También lo digo por esa bandera imaginaria que se ha alzado en nombre de todas las melenas rizadas y que ahora está ondeando con fuerza.

¡Arriba el frizz! Y abajo el tacto sedoso. Abajo en las puntas, quiero decir.

Y quien dice curly, dice wavy, rizado, ondulado, en bucle, en ondas, en rulos, en caracol, en tirabuzones… y en mil palabras más. Mil palabras donde encontraremos una forma de llamar – siempre cariñosamente – a las melenas con movimiento circular.

Porque existen tantas como tipos de melena curvy hay en el mundo, que no son pocas. Y todas y cada una de ellas con una belleza que puedes potenciar usando el método de la chica curly.

¿Que si era necesario todo esto para decirte que, tengas el cabello rizado que tengas, puedes cuidarlo hasta la saciedad? Por supuesto que sí. Porque cuidarlo empieza por reconocer que – ¡por fin! – se ha hecho un hueco entre nosotras y se merece todo el protagonismo del mundo.

Eso sí, las cosas hay que decirlas claras: este método es especialmente efectivo para los cabellos que tienen un patrón de rizo 2c para arriba. Aun así, todos los demás pueden beneficiarse perfectamente de él.

Ahora sí. Vamos a ver lo que aguarda el Curly Girl Method para ti.

Dime de dónde vienes y te diré cuán Curly eres

Es un poco preocupante que te estés haciendo la pregunta, pero seguro que está rondando tu cabeza. ¿De dónde ha salido el famoso método curly?

Lo de preocupante lo digo porque no deberíamos habernos tenido que preguntar, never in the life, qué motiva que exista un movimiento de reivindicación y cuidado de las melenas onduladas y rizadas. Aun así, no hay que quedarse en lo dramático.

Hay que fijarse en lo importante, que por fin alguien lo hizo. Y ese alguien fue Lorraine Massey, la autora del libro Curly Girl The Handbook, que cansada de ver cómo el mundo solo giraba entorno el cabello liso, publicó este manual sobre cómo consentir a tu cabello rizado.

El principio básico de este método, también conocido como no-poo (sin champú), radica en aceptar y amar tu cabello tal y como es. Y, poco a poco, aprender a tratarlo con respeto, con todo el cariño del mundo mundial. En este caso, el cariño se traduce en los productos adecuados y de la forma adecuada, cuyo resultado será una melena sin encrespado y con una elasticidad envidiable.

Ahora ya estás en ese punto en el que necesitas saber qué debes hacer para adoptar esta – casi – forma de vida. Pues yo te lo cuento encantada.

First thing first: salir del bucle

Antes de nada, debes saber que no hay mejor experta en tu cabello que tú misma. En todo caso, la peluquera o el peluquero. Y, con el tiempo, ni ellos. Por eso, yo solo comparto los consejos que, generalmente, más te pueden ayudar. Pero no me tomes como ninguna gurú de los rulos, porque te aseguro que no sé de tu pelo más que tú.

Hecho mi juramento, pasemos al salseo. Querida amiga curly, toma papel y boli porque esto es digno de colgarlo en la pared de tu habitación.

Sí, sé que el título de este apartado suena irónico, pero no es ninguna broma. Según el análisis que hace nuestra – ella sí – gurú Lorraine, las rutinas capilares que seguimos suelen estar repletitas de componentes poco saludables para cualquier tipo de cabello:

  • Lavado con champús llenos de sulfatos no recomendados que se llevan por delante los aceites naturales que protegen nuestro cuero cabelludo.
  • Aplicación de acondicionadores & co con químicos que lo siguen dañando pese al efecto belleza instantánea que tienen, y que cuestan de retirar.
  • Uso de productos de acabado que refuerzan la desgracia que los anteriores han iniciado en tu melena.

Por muy bonito que parezca todo, resulta ser un desastre sin tú siquiera darte cuenta. Por lo que, como ya estarás imaginando, la proposición indecente que te hace la señorita Massey es eliminar o sustituir estos productos por otros que sí protejan tu cabello y le den más valor a su potencial natural.

Tan solo debes seguir unos pasos muy sencillos que quizás al principio te cuesten ubicar, pero poco a poco los irás controlando a la vez que lo haces con tus rizos para acabar siendo la diosa del frizz. Fíjate.

One, two, three… y en Curly girl me convertí

Estos son los pasos que plantea el Curly Girl Method para conseguir unos rizos más que perfectos:

  1. Fuera contaminación: debes aclarar tu cabello una última vez antes de comenzar con tu nueva rutina (final wash para los amigos). Este paso es muy importante y sirve para «purificarlo». Esto es, eliminar todas las sustancias que has ido acumulando en él, como las siliconas y la propia grasa y suciedad. Para hacerlo, puedes usar un champú clarificador o bien uno con sulfatos, que es un valor seguro para hacer el arrastre correspondiente.
  2. Corta por lo sano: este paso no siempre es necesario, pero si las puntas de tu cabello están dañadas, no te opongas y pásalas por las tijeras. Aunque al principio sea doloroso – en sentido figurado, claro – te ayudará a aprovechar mejor los beneficios del método Curly.
  3. Renovarse o morir: si el champú que has estado usando contiene sulfatos no recomendados (es lo más probable si no es de origen natural), debes decirle Ciao, bambino. Esto es porque producen sequedad en el cabello – especialmente el rizado -, aumentan el encrespado y complican su peinado. Además, son tremendamente agresivos para la salud del cuero cabelludo ya que, normalmente, son los mismos detergentes que suelen incluirse en los productos de lavado para las cazuelas y las sartenes. Esto significa que limpiando son los número uno (como para no) pero la tarifa que se cobran es demasiado cara para cualquiera: deshidratación y ausencia de aceites esenciales que protegen el cuero cabelludo.
  4. Vámonos de compras: ahora que ya te has deshecho de ese champú diabólico, es hora de adquirir los productos que sí le convienen a tu cabello. Vas a necesitar un acondicionador de lavado (para el cuero cabelludo) o bien un champú sin sulfatos, un acondicionador de hidratación, una mascarilla de efecto intensivo (esta no es obligatoria pero sí recomendable) y el producto de definición y fijación que más te guste (gel, espuma, sérum…).
  5. Empezamos de cero: esta es la verdadera parte importante del Curly Girl Method.
    • Una vez hecha la rehabilitación del cabello, deberás empezar a lavarlo con el champú sin sulfatos o el acondicionador de lavado (también conocido como co-wash) que hayas elegido. Es importante que entiendas bien esto: solamente frotarás las raíces y el cuero cabelludo, nada de extenderlo por el resto de la melena. Lo harás con un suave masaje con las yemas de los dedos durante cinco minutos. Después, aclararás con agua mientras sigues masajeando cuidadosamente. Si lo haces bien, te bastará con hacerlo una vez por semana para liberar la suciedad. Aunque si necesitas hacerlo más veces, por supuesto, estás en todo tu derecho.
    • Pero la cosa no acaba aquí. Ahora toca la hidratación: aplicarás el acondicionador hidratante por el resto de la melena húmeda (de medios a puntas) y lo distribuirás con la ayuda de los dedos o de un peine de púas anchas. Siempre de abajo hacia arriba, empezando por las puntas para no arrastrar los enredos.

Puedes seguir la técnica Squish To Condish, que consiste en aplicar el acondicionador con la melena boca abajo y totalmente mojada. Se reparte el producto por el cabello, desenredando con los dedos, se coge un poco de agua y se aprietan los rizos repetidamente con las manos para que el agua se entrelace con el acondicionador y le ayude a penetrar mejor en la hebra capilar.

Por si no había quedado claro, este es el mejor momento para desenredar el cabello. De hacerlo en seco, podrías encresparlo más y acelerar su rotura. También puedes aprovechar para hacerte la raya del pelo (si es que sueles llevar) y, en este caso, la recomendación es hacerla a un lado para que tu melena no adquiera una forma poco natural.

Para terminar con esta parte, deberás aclarar el cabello con agua tibia o fría, siempre que te sea posible. La temperatura fresca favorece la prevención del encrespado, contribuye a mantener la hidratación y potencia el brillo natural del cabello. Eso sí, no lo aclares por completo. Deja un poco de producto en las zonas con mayor sequedad como pueden ser las puntas. A partir de aquí, prohibidísimo usar cepillos.

Aviso a curlys novatas: este paso se puede sustituir por una mascarilla un par de veces por semana, en vuestro caso incluso más. Recordad que la constancia y la hidratación son la base de todo.

    • Y por fin llegamos a la última fase de este método magistral: la definición del rizo. En este punto puedes decidir añadir un acondicionador extra, sin aclarado (a lo que nuestra amiga Lorraine llama leave-in), para colocarlo en el cabello y darle un plus de hidratación antes de definir.

¿Que ya tienes suficiente con el anterior? Pues para adelante con tu gel, espuma o sérum para rizos. La clave de este paso es que el cabello esté muy, pero que muy hidratado. Es decir: rebosante de agua. Hay quien dice que solo es recomendable en los casos con un patrón de rizo más alto, así que en caso de tener el pelo más wavy que curly (ondulado en nuestro idioma), puedes optar por humectarlo en menor medida antes de aplicar el producto.

Dicho esto, con el cabello mojado, deberás aplicar el producto uniformemente, con tus propios dedos. La mejor manera de hacerlo es repartiéndolo primero por las manos y frotándolas entre sí para emulsionarlo. Después lo pasarás al cabello mediante sutiles presiones en dirección ascendente (apretándolo, vaya) o bien enrollando los rizos en los dedos.

Listo este último paso, tendrás que retirar el exceso de agua para no acabar duchándote otra vez, entre otras cosas. Puedes hacerlo enrollándolo y manteniéndolo compactado (método plopping) con una camiseta, una toalla de microficha o un papel de cocina, pero nunca con una toalla de algodón, porque te devolvería el encrespamiento.

    • El secado lo puedes hacer al aire, que es la forma más natural, saludable y recomendable, o bien mediante un secador con difusor – eso sí, siempre con aire frío -. En caso de optar por esta segunda opción, hazlo sin tocarte el pelo y nunca lo seques por completo, solo hasta un 80% aproximadamente. Tanto los difusores tradicionales (en forma de campana) como los que tienen forma de calcetín te servirán.

Esa Curly es una mantenida

Y bien orgullosa. Porque eso quiere decir que tienes melenaza. Mantener tus rizos a raya (menuda paradoja) es más que sencillo si te grabas a fuego estos mandamientos del método de la chica rizada:

  1. Nunca, nunca, nunca uses productos que lleven ceras, sulfatos, siliconas no solubles en agua ni componentes secantes como el alcohol. Los sulfatos solo para el final wash. Y cuidadito con las proteínas, que si se las das en exceso volverá a apagarse. Puedes asegurarte de que los productos que usas son seguros comprobando sus ingredientes en webs como esta.
  2. Una mala noche puede fastidiarlo todo, así que procura dormir con el cabello recogido en una piña (cola o moño alto) o bien enrollado en un gorro de seda o una funda de satén.
  3. No te pases con el acondicionador: si lo haces, puede que se te acabe apelmazando el pelo y parezca más un bulto que tu melena. Entonces te tocará volver al punto 1: aclarado de emergencia. No confundir con lo que ocurre mientras el producto de fijación está secando (el pelo coge rigidez). Eso sí puedes resolverlo con el simple gesto de apretarlo un poco con las manos.
  4. Usa productos más ligeros en verano y más densos en invierno. Ayudarás a que tu pelo mantenga una buena textura y combata con éxito las condiciones climatológicas de cada estación.
  5. Ten paciencia. El método Curly no es inmediato y a veces puede parecer que te causa el efecto contrario. Todo es fruto del periodo de transición de tu cabello; una vez pasado, empezarás a notar los resultados (eso sí, mínimo cuenta con tres semanas).
  6. Presta atención a tu cabello. Ni todo le irá bien, ni le funcionará lo mismo que al resto. Tan solo es cuestión de ir probando hasta que encuentres lo que mejor te funciona a ti.

Y sobre todo… préstate atención a ti. Y recuerda que todo esto lo estás haciendo porque te aceptas y te quieres tal y como eres.

¿A que estás ansiando empezar?

 

 

 

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