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El temido «Maskné»: no te achiques ante él, expúlsalo con este ritual

El temido maskné: no te achiques ante él, expúlsalo con este ritual

El temido «Maskné»: no te achiques ante él, expúlsalo con este ritual

¿Acné en una piel que no es grasa? Ya, lo sabemos. Es el «maskné». Y ha venido para qued… para irse por el mismo sitio, con esta rutina tan fácil.

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Índice del artículo

Maskné o el rostro decorado por mitades

Dicen que «al mal tiempo, buena cara». Pues tú ni eso.

Porque ya te ha dado otra vez. Esa erupción que parece muy tonta pero que asoma cuando le da la gana y lo hace pisando fuerte. El Maskné. Así, con mayúscula. Porque te lo está poniendo tan difícil que lo suyo ya se ha convertido en nombre propio.

Pero, eh, calma. Que aunque creas que has caído en un bucle infinito, tiene solución.

Espera… que ¿eres de las que lo sufre pero no sabe lo que es? No pasa nada, tampoco. Enseguida te lo aclaramos y te explicamos rápidamente cómo combatirlo. Ya verás qué bien.

¿Qué es el Maskné?

La pregunta no puede ser más clara. Y la respuesta tampoco.

Para empezar y, como la mayoría de cosas, no es ni un «invento» español. Porque el origen de la palabra Maskné proviene de la unión de la palabra inglesa mask (mascarilla en inglés) y la palabra acné (esta da igual en qué idioma sea porque todos tenemos claro lo que es). Menudo juego de palabras, ¿eh?

Como su nombre indica, o por lo menos insinúa, el Maskné es el acné producido como consecuencia del uso continuado de la mascarilla. También se le conoce como «acné de deportista o acné de fricción» debido a que realmente es el resultado de la fricción mecánica de un tejido contra la piel y es algo común en los deportistas (debemos tener en cuenta que el acné, aunque en su mayoría sea facial, también puede ser corporal).

Respirar dentro de la mascarilla provoca un ambiente cálido y húmedo (lo que se conoce como microclima), que da lugar a la acumulación de sudor, bacterias y sebo. Mmm, ¡qué bien suena! Imagínate que ahora le sumamos un poquito de roce. ¡Vaya, pero si es justo lo que hace la mascarilla! Pues ya lo tenemos todo. Recetita completa para desarrollar un brote de acné con todos sus componentes.

«Pero si yo tengo la piel súper seca, a mí eso no me va a pasar». Ay, alma de cántaro, quién tuviera la fe que tienes tú.

Da lo mismo qué tipo de piel tengas. Cuando reúnes las condiciones necesarias para formar un brote de acné, él no duda en aparecer. Así que, para empezar, haz el favor de no ponérselo fácil.

«Eso se dice muy rápido». Y así de rápido se hace también. Mira, mira: justo aquí debajo.

Cómo evitar el Maskné

Boom. Y tú pensando que no había consuelo para esta condena.

Vamos a ver… ¿Tienes más granitos de lo normal? ¿Tu piel produce más grasa? ¿Más puntos negros? ¿Inflamación y rojeces, quizás? Pues sí, está claro que tú también has caído en las redes del Maskné. Pero eso no significa que tengas que vivir condicionada por él y permitir que domine tu piel.

¡Eso jamás! Primero, empieza por revisar si estás haciendo esto bien:

  1. Usas la mascarilla el tiempo recomendado por el fabricante, no más. ¿Sí? ¿Seguro? Piensa que, a menos que te indiquen que puedes hacerlo, reutilizarla no-es-seguro. Y en caso de que lo sea, bien sabrás que debes lavarla cada día (o después del uso máximo recomendado, si lo alcanzas antes de terminar el día) para evitar que se acumulen bacterias o suciedad.
  2. Evitas maquillarte la zona que está en contacto con la mascarilla, porque sabes que así evitarás acumular mayor suciedad en los poros y generar un bloqueo.
  3. Antes de tocarte la cara, te aseguras de tener las manos limpias. Y si ves que no… ¡autocontrol! O lavártelas – que, desde luego, es una opción mucho más interesante -.
  4. Te exfolias la piel del rostro periódicamente: de una a dos veces por semana (varía según tu tipo de piel).
  5. Usas un producto específico para hidratar la zona afectada por el Maskné que sea de composición libre de aceites y formato ligero.

¿Todo en orden? Si la respuesta es no, ya puedes ir intuyendo por dónde van los tiros (y darle solución, de paso).

Si la respuesta es sí, choca esos cinco. Pero no te relajes, sigue por el buen camino con este pequeño ritual que te hemos preparado.

El ritual anti-Maskné que estabas esperando, baby

Aquí no prometemos en vano, cuando decimos que es un «pequeño ritual» es porque es verdad. Tan pequeño como en cuatro pasos que tendrás resueltos en cosa de… ¿media hora? Ni eso.

1. El básico y esencial: limpieza sin excusas

Limpiarte la piel es tan importante como llevar la mascarilla puesta. Por eso, si quieres evitar – y combatir – el Maskné, es importante que lo hagas antes y después de usarla.

«¿Qué? ¿Tantas veces?». Pues sí, porque: punto número uno, reconoce que no te la quitas y pones tanto; punto número dos: es necesario, así que vayamos dejando la perecita a un lado.

Ah, y eso sin tener en cuenta la limpieza facial que requiere tu piel mañana y noche. ¡Pst! Sin rechistar.

Presta atención: aplica sobre el rostro un producto de limpieza que tenga base de aceites, como este agua micelar limpiadora de Natura Siberica (tranquilidad, eso no significa que sea grasa). Hacerlo así te servirá para retirar con efectividad la suciedad que se va generando y colando por dentro de la mascarilla a lo largo de la jornada. En este caso que te indicamos, además de limpiar, regenera la piel y la mantiene tonificada.

Ahora bien, cuando hablamos de la limpieza al final del día, es otra historia. Ahí, si además estamos ante un caso – como sea probablemente el tuyo – en el que no se ha realizado ninguna otra limpieza en todo el día o bien estás iniciando el ritual contra el Maskné, es necesario reforzar este paso.

¿Qué significa eso? Pues que toca hacerse una doble limpieza. Dicho en otras palabras: después de pasar el agua micelar, limpia rostro y cuello con un producto de tipo jabonoso – de los que se emulsionan y retiran con agua -, como este jabón negro o esta gelatina limpiadora. Ellos serán los encargados de asegurarse de que la grasa que ha creado tu propia epidermis por el microclima al que está expuesta no se enquiste bajo el estrato córneo (dando así lugar a los granos y las inflamaciones).

2. Un peeling facial rapidito

Tranquila, si estás sufriendo por si debes cumplir todo el ritual anti-maskné completo cada vez que te pones la mascarilla, la respuesta es no. Esa premisa solo aplica a la parte de la limpieza. El resto puedes hacerlo solamente por la noche, y en las siguientes condiciones:

Exfóliate el rostro y el cuello (siempre hablando de las zonas afectadas por el maskné) una o dos veces por semana (¿ves?). Eso te permitirá eliminar las células muertas de la piel, favoreciendo la regeneración celular, la renovación cutánea, la expulsión de la suciedad acumulada bajo los poros y, en última instancia, una mejor absorción de la crema hidratante. Según se encuentre tu brote de acné puedes hacerlo con un peeling facial de tipo queratolítico (es decir, sin fricción por gránulos ) o bien con un exfoliante mecánico (el clásico que ya seguramente conozcas, con un granulado que puede ir de muy suave a muy rugoso).

Hazlo siempre después de haberte limpiado el rostro y acompáñalo de agua en función del nivel de intensidad que quieras (esto solo hace referencia a los exfoliantes mecánicos): si te interesa una exfoliación súper suave, hazlo con la cara húmeda y las manos húmedas; si quieres una exfoliación moderada, aplícalo sobre el rostro seco pero con las manos húmedas; si lo que buscas es una exfoliación intensiva, frótalo sobre el rostro seco con las manos secas.

3. Di que sí a las mascarillas detox

Aunque te parezca que con el peeling tienes suficiente, viviendo sometida el maskné te darás cuenta de que no. Y no es porque no sea un hábito útil, sino porque con una mascarilla limpiadora puedes complementar y conseguir resultados que con un exfoliante solo seguramente no.

Las mascarillas detox son una gran ayuda para eliminar la suciedad y las toxinas de la piel, dejándola suave y protegida. Son el remate que le dará el empujón final a tu cutis para terminar de recuperar su estado natural y saludable. Por eso es conveniente aplicarlas después de la exfoliación, ya que tienen la capacidad de actuar de forma específica en los brotes localizados y devolver el equilibrio a la barrera hidrolipídica.

Aquí un ejemplo que ejerce una limpieza profunda, reduce los poros y regula los niveles de grasa. Optar por una alternativa que contenga propiedades antibacterianas y sea astringente siempre será inteligente, ya que así podrás controlar el desequilibrio sebáceo y evitar las inflamaciones, así como las irritaciones.

4. Una buena hidratación

Ya, tenías la idea en la cabeza de que el maskné solo se elimina con limpieza y productos astringentes. Pues sí, pero es que resulta que las cremas hidratantes también colaboran a realizar una acción astringente y rehidratan la zona afectada de forma adecuada.

¿No pensarás que después de limpiar y exfoliar tu piel iba a bastar con dejarla así, verdad?

Obviamente, no. Y cuando hablamos de hidratación, debemos tener en cuenta, al menos, dos pasos:

  1. Tónico facial: necesario, imprescindible, esencial, vital. ¿Por qué? Porque es el puente perfecto entre tu piel y la crema hidratante. Porque, por su composición, es el tipo de producto que mejor asimila nuestra epidermis y cuya hidratación absorberá en su totalidad. Además de favorecer que se absorban mejor los principios activos de la crema, claro.
  2. Crema hidratante: es importante usar una que sea ligera o una emulsión que no sea grasa. El objetivo es que la crema hidratante actúe como barrera protectora de la piel y evite que el roce con la mascarilla sea tan agresivo. Además de lo evidente: aportar la hidratación necesaria y restablecer el equilibrio cutáneo.

Estos son los esenciales. Pero, si quieres hacer el combo completo, necesitas añadir un paso intermedio entre estos dos: el sérum. Es el cosmético con mayor capacidad de penetración y mayor concentración de principios activos en su composición. Él será el responsable de ir tratando de forma intensiva cada uno de esos poros rebeldes y reducir, poco a poco, la inflamación de la piel.

Dicho esto; en adelante, solo te quedarán dos opciones:

  1. Seguir quejándote.
  2. Coger disciplina con esta rutina facial y darle duro al maskné. Que no vea ni por dónde le vengan los golpes.

Lo que sí que no puedes elegir es si seguir llevando mascarilla, así que tú verás… pero si no hacer nada no te ha dado los mejores resultados, quizás probar a ponerle remedio no sea una mala idea, ¿no?

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