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Manual para descubrir qué tipo de piel tienes y cómo cuidarla

Manual para descubrir qué tipo de piel tienes y cómo cuidarla

Manual para descubrir qué tipo de piel tienes y cómo cuidarla

Tu piel puede contarte muchas cosas, pero si no la escuchas es imposible que las conozcas. Encuentra aquí y ahora la forma de clasificarla.

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Índice del artículo

Descubriendo tu piel

¿Te has parado a pensar por qué te aplicas una crema y no notas ningún cambio? ¿O por qué utilizas un producto y se te irrita la piel? Seguramente es porque los productos que tienes en tu neceser no sean los que tu cutis necesita, y esto hace que esa rutina facial que tan aprendida tienes no sirva para nada. Vale, lo sabemos. Acabamos de fastidiarte bien. Pero keep calm, que por eso estamos aquí, para ayudarte y hacerte ver que seguramente tu piel facial podría mejorar después de haberte leído este artículo.

Lo que te vamos a decir desde ya es que el primer paso para cuidarte la piel correctamente es saber qué tipo de piel tienes. Parece una obviedad, pero a veces un detalle que no habías apreciado marca la diferencia.

Cada piel es un mundo, por lo que no todas precisan de los mismos cuidados, además de que todas ellas cambian con el tiempo. Conocer cómo es la tuya te permitirá cuidarla de una forma eficaz y evitar volver a ser víctima de las mismas preocupaciones.

¿Arrancamos?

Tipos de pieles y sus cuidados

Piel «normal»

Si la tienes, eres una afortunada. La piel normal se refiere a una piel que tiene equilibrio: es una piel hidratada, se ve elástica, suave, con poros pequeños y con un tono un tanto rosadito y luminoso. Este tipo de piel no se suele irritar fácilmente y no presenta impurezas, aunque hay que tener presente que los cambios hormonales suelen provocar cambios en la piel. La piel normal es la más común en niños y antes de la adolescencia.

¿Cómo cuidarla?

El cuidado de este tipo de piel no tiene secreto. Es necesario hidratar el rostro para mantener la piel con su equilibrio natural, para mantener una buena circulación y elasticidad. Ojalá fuera eterna, pero lamentamos decirte que no, la piel cambia y hay que comenzar a cuidarse desde temprana edad. Sobre todo, no te olvides del must do: limpiar y desmaquillarla todos los días, tanto por las mañanas como por las noches. Y si no es mucho pedir, utiliza protección solar. ¿Que quieres cuidarte aún más? Añade una mascarilla semanal en tu rutina de cuidado y una exfoliación de vez en cuando (es decir, una vez por semana también).

    • ¿Qué limpiador usar para la piel normal? El agua micelar es la mejor opción, elimina la suciedad y el maquillaje además de limpiar suavemente la piel.
    • ¿Qué tipo de hidratante usar para la piel normal? Una crema facial de textura ligera.
    • ¿Y el protector?  Un protector solar suave, con textura ligera y activos antioxidantes.

Un buen tip para la piel normal: aunque no te asomen ojeras o sean muy poco visibles, utilizar una crema para el contorno de ojos te ayudará a mantener ese aspecto radiante y prevenir su empeoramiento.

Piel seca

¿Sientes que tienes la piel tensa? Si al tocar tu carita la notas áspera y es más bien poco flexible, es probable que tengas la piel seca. Las mujeres tienen más tendencia a sufrirla. Su característica principal es la falta de hidratación, carece de lípidos que retienen la humedad y que forman una capa protectora. Este tipo de piel puede perder la humedad a través de la transpiración, así como el estrés, la actividad física o el deporte, que también pueden potenciar su sequedad.

¿Como cuidarla?

    • ¿Qué limpiador usar para la piel seca? La mejor opción es optar por una leche limpiadora que contenga ph neutro, ácidos grasos y vitaminas.
    • ¿Qué tipo de hidratante para la piel seca? Tan fácil como aplicar una buena crema facial con dosis elevada de hidratación, que tenga capacidad de penetrar en las capas más profundas y humedezca la piel, aportando los nutrientes necesarios.
    • ¿Y el protector? También, un protector solar suave, con textura ligera y activos antioxidantes.

Un buen tip para la piel seca: sigue una dieta saludable y bebe 2 litros de agua al día. También puedes utilizar un sérum facial hidratante como complemento a tu crema y prepararla, sin saltarte ni un día, con un tónico facial adecuado.

Piel grasa

Este tipo de piel se caracteriza por una producción excesiva de sebo. Se reconoce fácilmente, pues tan solo debes revisar los siguientes aspectos: los poros se ven agrandados, el rostro brilla excesivamente y presenta imperfecciones como espinillas o puntos negros. También hay que fijarse en si normalmente aparece algún que otro granito y si tienes la textura irregular o no uniforme. Este tipo de piel es propensa al acné.

¿Cómo cuidarla?

Hay que escoger bien para prevenir la hiper-producción de sebo. Debes elegir productos específicos que sean antibacterianos, que sean para pieles grasas y ayuden a mejorar la apariencia de la piel. La hiper-producción de sebo generalmente se debe a la genética y desequilibrios hormonales, pero se puede prevenir y mejorar con una buena alimentación, una rutina adecuada de limpieza y unos cosméticos específicos para este tipo de piel.

Algo especialmente importante para ti, si crees que tienes la piel grasa, es la doble limpieza del rostro: debes limpiarte el cutis todos los días (mañana y noche) para evitar que los poros se taponen. Un acompañante perfecto para este hábito es la mascarilla exfoliante. Usarla entre una y dos veces por semana te ayudará a mantener el equilibrio que tu piel tiende a perder con facilidad.

    • ¿Un buen limpiador para la piel grasa? Para librarse de las impurezas, lo ideal sería utilizar una manteca o una loción micelar en conjunto con un jabón o una gel, todos ellos con principios activos que no dañen ni resequen la piel y libres de aceites.
    • ¿Un buen hidratante para la piel grasa? Una crema especial para piel grasa (tanto de día como de noche), que sea capaz de regular el exceso de sebo sin dejar de lado la nutrición de la piel. Puedes elegir una crema ligera que sea matificante, de este modo, hidratarás la piel mientras te deshaces de los brillos.
    • ¿Un buen protector solar para la piel grasa? Una emulsión fluida capaz de matificar la piel y protegerla de la radiación solar.

Un buen tip para la piel grasa: resístete a la tentación. No toquetees los granitos ni los puntos negros.

Piel sensible

Si la tienes, lo sabes. La cuperosis, la dermatitis o las rojeces forman parte de tu día día. Es el tipo de piel más complejo y necesita un cuidado exhaustivo. Es fácil de detectar por la descamación, el picor, la irritación o la tirantez. Además, reacciona muy rápidamente ante cualquier componente.

¿Cómo cuidarla?

Apuesta por productos libres de alcohol y conservantes porque son muy suaves y evitan la aparición de manchas y rojeces. Asegúrate de usar solo mascarillas y exfoliantes faciales que no sean muy agresivos (con gránulo muy grueso, por ejemplo), ya que pueden causarte reacciones. Es muy importante que te limpies la cara con agua fría o templada, ya que el agua caliente suele irritar la piel.

    • ¿Un buen limpiador para la piel sensible? Un limpiador suave como una gelatina, que elimine las impurezas y a la vez proporcione un alivio instantáneo.
    • ¿Un buen hidratante para la piel sensible? Una crema que te proteja durante el día y tenga efecto reparador por la noche, con efecto hidratante y reparador.
    • ¿Un buen protector solar para la piel sensible? Debes utilizar una loción solar para pieles atópicas, preferiblemente con factor de protección SPF50+.

Un buen tip para la piel sensible: despídete de las toallas gruesas, sécate la cara con toallas finas y hazlo a toquecitos, nada de arrastrar.

Piel mixta

Este tipo de piel se encuentra entre la piel normal y la piel grasa, y es una de las pieles más comunes, aunque también puede darse el caso de encontrar una piel seca con puntos de grasa muy localizados. Por lo general, la parte más propensa a tener mayor producción de sebo se conoce como la zona T, que comprende la nariz, la frente y la barbilla. En la zona T se detectan poros agrandados o impurezas, mientras que la piel del resto del rostro se encuentra normal o con tendencia seca.

¿Cómo cuidarla?

No te olvides de desmaquillar y limpiar tu cutis cada mañana y cada noche, aclarando siempre – si es necesario – con agua tibia. Necesitas devolverle a tu piel el equilibrio natural, por eso debes elegir productos especiales para piel mixta y aplicarlos en esas zonas donde generan mayor conflicto (las tienes en el párrafo anterior).

    • ¿Un buen limpiador para la piel mixta? Productos de limpieza suaves como los tónicos limpiadores o las lociones equilibrantes.
    • ¿Un buen hidratante para la piel mixta? Lo mejor sería utilizar una crema suave y ligera que nutra la piel y regule el exceso de grasa.
    • ¿Un buen protector solar para la piel grasa? Una crema solar de tipo geloide que se absorba fácilmente.

Un buen tip para la piel mixta: exfóliate la piel todas las semanas. Esta rutina te ayudará a eliminar las células muertas que se acumulan en la dermis y contribuirá a que los poros se mantengan cerrados.

Métodos para identificar qué tipo de piel tienes

Aprender a reconocer el tipo de piel es fundamental para elegir los productos que más encajen con ella y que no la perjudiquen.

Piel al desnudo

Limpia tu rostro con un limpiador suave (si todavía no tienes claro cómo es tu piel, puedes optar por uno genérico) y sécate la cara levemente. Deja tu cara desnuda, sin ponerte ningún hidratante, suero o tratamiento. Espera durante 30 minutos y examínala: presta atención a tus mejillas, barbilla, nariz y frente con el objetivo de comprobar si hay brillo. Deja pasar 30 minutos más y analiza cómo sientes la piel, pueden pasarte 3 cosas:

  1. ¿Te notas la piel seca cuando sonríes? Si sientes que tu piel está tensa probablemente tienes la piel seca.
  2. Si por lo contrario tienes un brillo notable en la nariz y frente es probable que tu piel sea normal o mixta.
  3. Si además de la zona T, también tienes brillo en las mejillas, seguramente tendrás la piel grasa.

El secado de piel

Los expertos recomiendan hacer éste método, funciona y es muy eficaz para detectar si la piel es grasa, mixta o seca.
El primer paso es coger un papel seco (un pañuelo, por ejemplo). Date toquecitos suaves por las distintas áreas del rostro, empezando por la zona T. A continuación, analiza el papel bajo una luz para averiguar si hay grasa visible. En este caso pueden darse tres situaciones:

  • Si el papel coge poco o nada de grasa, lo más probable es que tengas la piel seca.
  • En cambio, si el papel presenta grasa recogida en el área T (frente, nariz) es que posiblemente tu piel es normal o mixta.
  • Si la hoja está llena de grasa/oleosa, seguramente tendrás la piel grasa.

Ten en cuenta que este método debe hacerse en las mismas condiciones que el anterior: sin ningún producto aplicado sobre tu piel.

La piel en observación

Lo más importante es la observación.  Detectar ciertas características como la textura, el color, la sequedad o sus reacciones es la forma más fácil de identificar qué tipo de piel tienes. Por ejemplo: teniendo la piel totalmente limpia, si pellizcas un poquito en la zona del mentón podrás comprobar si es grasa o seca. En caso de encontrar que resulta muy sencillo agarrar la piel y el pliegue que se forma es más bien fino, es probable que sea seca. Por el contrario, si te cuesta mantener agarrada la piel y percibes mucho grosor, se trata de un cutis graso.

Esta misma prueba puedes realizarla en las mejillas, donde además podrás apreciar, tan solo con tocarlas, si hay presencia de grasa o no por la sensación que te deja en la yema de los dedos (un poco resbaladizos, brillantes…).

Si haciendo todo esto no lo tienes del todo claro, siempre tienes la opción de acudir a un/a especialista de confianza y solicitar un diagnóstico de la piel. Eso sí, sea como sea, no lo dejes de lado. Que des este paso marcará una línea fácilmente visible entre reforzar los problemas de tu piel o ponerles una solución duradera.

¿Cuánto vas a esperar para ponerte manitas a la obra?

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